Asesorías y gestorías

VeriFactu para asesorías: cómo preparar una cartera entera antes de 2027

Tu problema no es VeriFactu: es que tienes ochenta clientes con dos fechas distintas y todos van a llamarte la misma semana. Aquí tienes el reparto de responsabilidades, el plan de trabajo por fases y el criterio de recomendación por tipo de cliente.

Tu cartera no entra en VeriFactu de golpe: las sociedades el 1 de enero de 2027 y los autónomos el 1 de julio. En esta página tienes el reparto de responsabilidades entre asesoría y cliente, un plan por fases para preparar la cartera entera y el criterio de recomendación por tipo de cliente.

— Plazos de la cartera

Tus clientes no entran el mismo día

El RD-ley 15/2025 partió el calendario en dos, y esa frontera cae justo por el medio de cualquier cartera española: sociedades por un lado, autónomos por otro, con seis meses de diferencia. Para un despacho eso no es una fecha en el calendario, son dos campañas distintas — y la segunda coincide con la renta. Antes de escribir a nadie conviene tener esta tabla delante, porque una parte de la cartera ni siquiera está dentro.

Grupo de clientesCuándo le es exigibleCómo se traduce en el despacho
Sociedades y demás sujetos del Impuesto sobre Sociedades1 de enero de 2027Todo el trabajo cae dentro de 2026. Es la oleada que hay que empezar ya, porque coincide con los cierres y con la disponibilidad de los proveedores de software.
Autónomos, profesionales y resto de obligados1 de julio de 2027El aviso puede salir a la vez, pero la ejecución se solapa con la campaña de renta. Conviene dejar hecha la parte de decisión antes de marzo.
Clientes acogidos al Suministro Inmediato de InformaciónFuera del ámbito de VeriFactuLa Dirección General de Tributos lo aclaró en la consulta vinculante V0058-25: quien lleva los libros por el SII no entra en VeriFactu.
Clientes que tributan en territorio foralFuera del RD 1007/2023En los territorios vascos rige TicketBAI y Navarra tiene su propio desarrollo normativo. Estos expedientes salen de la lista, pero tienen sus propios plazos.
Clientes en Canarias, Ceuta y MelillaMismo calendario que el territorio comúnLiquidan IGIC o IPSI, pero el reglamento les alcanza igual. Que el impuesto indirecto sea distinto no cambia nada aquí.

No existe ninguna lista oficial de programas homologados

La Agencia Tributaria no publica listados de software homologado ni concede sellos previos de aprobación. El sistema funciona por declaración responsable: el productor del programa firma un documento en el que declara que cumple el RD 1007/2023 y la Orden HAC/1177/2024, y responde de ello ante una inspección. Así que cuando llames a los fabricantes que usan tus clientes, la pregunta es concreta — si te envían esa declaración firmada, con nombre del sistema, versión y NIF de quien la firma. Un correo comercial diciendo «ya estamos adaptados» no es lo mismo.

Si necesitas el detalle normativo para reenviárselo a un cliente que pide fuentes, lo tienes ordenado en la guía completa de VeriFactu 2027, con las referencias del BOE y las consultas de la Dirección General de Tributos.

— Reparto de responsabilidades

Quién responde de qué cuando llega la comprobación

La pregunta llega siempre en la misma conversación: «si mi cliente lo hace mal, ¿me cae a mí?». La respuesta corta es que responde quien tiene el sistema. La larga tiene tres supuestos, y en un despacho normal se dan los tres a la vez, así que conviene tenerlos separados en la cabeza.

01

El cliente factura con su propio programa

Es el caso mayoritario y el más sencillo de explicar: el obligado tributario es él y el sistema con el que emite también es suyo, así que la infracción del artículo 201 bis.2 de la Ley General Tributaria recae sobre quien tiene el programa no conforme. El despacho no responde de esa factura. Sí responde, en el plano profesional, de haber avisado a tiempo y con claridad, que es exactamente lo que se demuestra con un correo fechado. Si quieres tener a mano lo que se juega el cliente cuando decide dejarlo para diciembre, está desglosado en las cuantías del régimen sancionador.

02

El despacho expide las facturas por cuenta del cliente

Aquí cambia todo. La expedición de facturas por un tercero está prevista en el Reglamento de facturación (RD 1619/2012) y es lo que hacen muchas asesorías con los clientes más pequeños, a veces sin llamarlo así. Si las facturas salen de tu programa, ese programa es un sistema informático de facturación y tiene que cumplir el RD 1007/2023: registro encadenado, huella y conservación. El sistema es tuyo, así que la exposición también. Lo prudente es revisar la hoja de encargo y dejar escrito quién expide, con qué sistema y quién conserva los registros.

03

Los honorarios del propio despacho

La asesoría es un obligado más y su factura de honorarios no tiene ninguna excepción. Si el despacho es sociedad, le toca el 1 de enero de 2027; si el titular es autónomo, el 1 de julio de 2027. Es la parte que más se olvida: el despacho que se ha pasado un año ordenando ochenta expedientes ajenos llega a la fecha sin haber mirado el suyo. Ponerlo el primero de la lista tiene además una ventaja práctica — cuando lo has hecho contigo, ya sabes cuánto tarda de verdad y qué preguntas hace el cliente.

Lo que sí conviene decir en voz alta

Buena parte de tu cartera no tiene que cambiar de programa. Si el software que usa un cliente ya tiene declaración responsable firmada, el trabajo del despacho se acaba en comprobarlo y archivarlo. Recomendar un cambio donde no hace falta cuesta dinero al cliente, tiempo al despacho y credibilidad la próxima vez que avises de algo de verdad.

— Plan de trabajo

Siete fases para preparar la cartera sin que el despacho se pare

Llegar con margen o llegar con la lengua fuera no depende del software que elijas: depende del orden en que toques la cartera. Estas siete fases son las que evitan que ochenta expedientes se conviertan en ochenta conversaciones distintas, cada una empezando de cero.

01

Vuelca la cartera en una hoja, no en la memoria

Una fila por cliente y seis columnas: NIF, forma jurídica, programa con el que factura hoy, volumen mensual de documentos, si está en SII y si tributa en territorio foral. Con esas seis columnas la fecha límite de cada expediente sale sola y deja de ser una sensación. El rato que cuesta montarla se recupera la primera semana.

02

Aparta a quien no tiene que hacer nada

Los clientes en SII, los forales y los que ya facturan con un programa cuyo fabricante ha firmado la declaración responsable salen de la lista de trabajo. No los borres de la hoja: márcalos, porque cuando alguien pregunte por qué a él no le has escrito, la respuesta tiene que estar a un clic.

03

Parte lo que queda en las dos oleadas

Sociedades a enero de 2027 y el resto a julio. Son dos planes de trabajo distintos, con calendario propio y con carga muy diferente para el despacho. Mezclarlos en una sola lista es la forma más rápida de que la segunda oleada se coma a la primera.

04

Agrupa por programa, no por cliente

Si treinta clientes facturan con el mismo software, la conversación es una sola —con el fabricante— y la respuesta resuelve treinta expedientes de golpe. Pide la declaración responsable firmada, con nombre del sistema y versión, y guárdala en la carpeta de cada cliente afectado. Trabajar cliente a cliente cuando el problema es del programa multiplica el trabajo por treinta sin ganar nada.

05

Trata aparte a los que van en Excel

Siempre hay un grupo que factura con una hoja de cálculo o con una plantilla de Word. La consulta vinculante V2653-24 distingue: si la herramienta sólo sirve para teclear e imprimir, y el registro vive en otro sitio, no es un sistema informático de facturación; si con ella se procesan, almacenan y conservan las facturas, sí lo es y no hay manera de que cumpla. A estos clientes no hay que venderles un proyecto: hay que llevarlos a un programa de facturación conforme. Empieza por ellos, porque además del cambio de herramienta hay un cambio de costumbre de años.

06

Ensaya con un cliente voluntario durante 2026

Se puede emitir con VeriFactu de forma voluntaria antes de que sea exigible, y eso convierte 2026 en un laboratorio gratis. Elige un cliente colaborador, haz el proceso entero con él —alta, series, pruebas de envío, primera factura real— y quédate con el guion escrito. La segunda migración cuesta la mitad y la décima ya es un procedimiento interno del despacho.

07

Cierra el círculo por escrito

Dos documentos y se acabó: la comunicación a la cartera, con la fecha límite de cada cliente y las opciones que le planteas, y la hoja de encargo revisada allí donde el despacho expide facturas por cuenta del cliente. No es papeleo defensivo, es lo que delimita de qué responde cada uno el día que llegue una comprobación —y, de paso, lo que evita la conversación incómoda de «esto nunca me lo dijiste».

Si al terminar la fase 1 te das cuenta de que el problema no es sólo VeriFactu sino cómo llevas la contabilidad de toda la cartera, esa conversación es otra y está en la guía sobre llevar una cartera desde un solo sistema: multiempresa, planes contables separados, permisos por gestor y qué hay que desarrollar para los modelos de la AEAT.

— Criterio de recomendación

Qué recomendar a cada cliente (y cuándo un sistema de gestión sobra)

Recomendar de más se paga caro y siempre se paga en el mismo sitio: el cliente se atasca en una implantación que no necesitaba y la culpa aterriza en el despacho que se lo sugirió. Este es el criterio con el que separamos los cuatro perfiles que más aparecen en una cartera española.

Perfil de clienteQué necesita de verdadCuándo se le queda corto
Autónomo que factura pocoUn programa de facturación conforme y nada más. Diez o quince documentos al mes no justifican implantar un sistema de gestión: lo que necesita es que el fabricante haya firmado la declaración responsable y que él sepa emitir sin pelearse con la pantalla.Cuando aparece stock que controlar, un segundo canal de venta o alguien más que factura en su nombre.
Comercio con TPVMirar el terminal antes que ninguna otra cosa: el TPV es el sistema que emite, así que es el que tiene que ser conforme. La primera llamada es al fabricante del terminal, no al cliente, y la pregunta es si la versión instalada en tienda es la que cumple.Cuando el stock de la tienda y el del almacén dejan de cuadrar, o cuando abre un segundo punto de venta y cada uno lleva sus propios números.
Pyme con almacénAquí sí hay caso para un sistema de gestión completo: compras, stock, facturación y contabilidad en el mismo sitio, sin volcados manuales entre programas que nunca cuadran a fin de mes. VeriFactu es la excusa para ordenar algo que ya venía torcido.Si sólo factura y lleva el stock en una hoja de cálculo, todavía aguanta con herramientas separadas. El punto de inflexión suele ser la primera rotura de stock que cuesta un pedido.
FabricanteEscandallos, órdenes de producción, consumos y trazabilidad por lote. Ningún programa de facturación cubre eso, así que la conversación no es qué facturador elige sino cuándo aborda el proyecto y con qué presupuesto.Nunca sobra. Lo que falla es abordarlo sin tiempos ni consumos medidos: si el cliente no sabe qué le cuesta fabricar una unidad, ese es el trabajo previo.

Cuando la conversación pasa de programa a proyecto

Implantación básica desde 2500 € — pyme pequeña (1-5 usuarios), procesos estándar, sin integraciones, con presupuesto cerrado por escrito.

Para los dos primeros perfiles, lo que suele encajar es un programa de facturación que ya cumple el reglamento, sin coste por factura ni por usuario y con la declaración responsable firmada por nosotros. Para los dos últimos, la conversación es de proyecto y ahí el precio sale del análisis previo, nunca de una tarifa.

— Material de apoyo

Lo que estamos preparando para que lo lleves tú a la reunión

Una asesoría no necesita otro folleto comercial. Necesita algo que pueda reenviar tal cual, que el cliente entienda a la primera y que no lleve el logo de un proveedor en cada esquina. Estamos montando un kit con esa idea, pensado para que la primera conversación con cada cliente dure diez minutos en lugar de media hora.

Qué va a incluir el kit

  • Una hoja de plazos con las dos oleadas y los supuestos que quedan fuera, escrita para el cliente, no para el asesor.
  • Un checklist por tipo de cliente — autónomo, comercio con TPV, pyme con almacén y fabricante— con lo que tiene que comprobar cada uno y en qué orden.
  • Un modelo de correo para avisar a la cartera, con hueco para la fecha límite concreta de cada expediente.
  • El guion de la llamada al fabricante: qué pedir exactamente y cómo reconocer una respuesta que no responde.

Todavía no está publicado, así que en esta página no hay nada que descargar: lo estamos terminando y lo enviaremos a los despachos que nos lo pidan en cuanto esté cerrado. Si quieres estar en esa lista, escríbenos y te lo mandamos el primer día.

Mientras tanto, hay dos lecturas que ya puedes reenviar tal cual sin pedirnos permiso: qué es VeriFactu y a quién obliga para el cliente que pregunta de qué va esto, y lo que cuesta no llegar a tiempo para el que insiste en dejarlo para el final.

— Colaboración

Un programa para asesorías que prescriben y no quieren implantar

La mayoría de los despachos con los que hablamos no quieren montar un área técnica ni convertirse en implantadores. Quieren un sitio al que mandar al cliente sabiendo dos cosas: que no van a perderlo y que van a poder seguir trabajando igual que hasta ahora, con acceso a la contabilidad y sin depender de que alguien les mande un fichero cada trimestre. Ese encaje lo veníamos resolviendo caso a caso; ahora lo estamos ordenando en un programa estable, con las mismas condiciones para todos.

Condiciones del programa

Las estamos cerrando y las publicaremos aquí en cuanto estén firmadas, sin letra pequeña.

Lo que no depende del programa y ya funciona así: el trabajo fiscal y contable sigue siendo del despacho, el acceso del asesor a la contabilidad del cliente se configura el primer día, y todo proyecto lleva análisis previo antes de presupuestar y presupuesto cerrado por escrito. Si prefieres facturar tú el proyecto y llevarlo como servicio propio, también se puede: es una de las dos fórmulas que estamos recogiendo.

Si llevas una cartera y quieres saber cómo encaja antes de que existan las condiciones publicadas, lo hablamos sin compromiso desde el formulario de contacto. Nos cuentas el tamaño de la cartera y el reparto entre sociedades y autónomos, y te decimos qué parte se resuelve sola.

— FAQ

Preguntas frecuentes de la asesoría que prescribe

Responsabilidad ante la AEAT, plazos por tipo de cliente, qué hacer con los que facturan en Excel y cómo funciona la colaboración.

Ver todas las preguntas
¿Tengo que hacer algo yo o basta con avisar a mis clientes?+
Depende de si el sistema es tuyo o suyo. Si cada cliente factura con su propio programa, la obligación es suya y tu trabajo es de aviso y criterio: decirle qué fecha le toca, qué tiene que preguntarle a su proveedor de software y qué pasa si llega tarde. Si eres tú quien emite sus facturas, el programa con el que salen es un sistema informático de facturación y tiene que cumplir el RD 1007/2023, así que ahí sí tienes trabajo propio. En cualquiera de los dos casos conviene que el aviso salga por escrito y con fecha: un correo con el plazo de ese cliente y las opciones que le planteaste vale mucho más que una conversación de mostrador cuando alguien busque responsables.
¿Todos mis clientes tienen la misma fecha límite?+
No. El calendario del RD-ley 15/2025 va en dos oleadas: el 1 de enero de 2027 para los sujetos del Impuesto sobre Sociedades — las sociedades de tu cartera — y el 1 de julio de 2027 para autónomos, profesionales y el resto de obligados. En un despacho normal eso son dos campañas separadas por seis meses, y la segunda se solapa con la renta. Por eso el orden de trabajo importa tanto: la primera oleada se prepara a lo largo de 2026, no en el último trimestre, cuando ni tú tienes agenda ni los fabricantes de software cogen el teléfono.
¿Qué clientes de mi cartera se quedan fuera?+
Los acogidos al Suministro Inmediato de Información quedan fuera del ámbito de VeriFactu: lo aclaró la Dirección General de Tributos en la consulta vinculante V0058-25. También los que tributan en territorio foral, porque el RD 1007/2023 no les alcanza: en los territorios vascos rige TicketBAI y Navarra tiene su propio desarrollo normativo. Y quien no expide facturas por no ser empresario ni profesional. Canarias, Ceuta y Melilla no se libran: liquidan IGIC e IPSI, pero van al mismo ritmo que el territorio común. Apartar estos expedientes es lo primero que conviene hacer, porque reduce la lista de trabajo real antes de empezar.
¿Hay una lista oficial de programas homologados que pueda recomendar?+
No existe. La Agencia Tributaria no publica ninguna lista de software homologado ni concede sellos de aprobación previa, y quien te diga lo contrario está vendiendo. El sistema funciona por declaración responsable: el productor del software firma un documento en el que declara, bajo su responsabilidad, que el programa cumple el RD 1007/2023 y la Orden HAC/1177/2024. Cuando llames a los fabricantes que usan tus clientes, la pregunta concreta es esa — si te pueden enviar la declaración responsable firmada, con el nombre del sistema, la versión y el NIF de quien la firma. Un correo comercial diciendo «ya estamos adaptados» no es una declaración responsable.
¿Qué le digo al cliente que factura en Excel o en Word?+
Que mire primero para qué lo usa. La consulta vinculante V2653-24 distingue según lo que hace la herramienta: si sólo sirve para escribir los datos e imprimir el documento, y el registro real vive en otro sitio, no es un sistema informático de facturación. Si con esa hoja procesa, almacena y conserva las facturas, sí lo es, y entonces no hay forma de que cumpla el reglamento. Para la mayoría de estos clientes la solución no es un proyecto: es pasar a un programa de facturación cuyo fabricante haya firmado la declaración responsable. Son los expedientes que más agradecen empezar pronto, porque además del cambio de programa hay un cambio de costumbre.
Si mando un cliente a un proveedor de software, ¿lo pierdo?+
No debería, y es la primera objeción que sale en cualquier despacho. Nosotros implantamos y damos soporte al sistema; el trabajo fiscal, contable y de asesoramiento sigue siendo tuyo, y el acceso del despacho a la contabilidad del cliente se configura desde el primer día para que no tengas que pedir permiso ni esperar a que alguien te mande un fichero. Lo importante es dejarlo claro por escrito al principio del proyecto, no darlo por supuesto. Si el encaje concreto de tu cartera es distinto —porque llevas tú la facturación, por ejemplo—, se habla antes de firmar nada.
¿Cuándo tengo que empezar con la primera oleada?+
Cuanto antes, y con una razón práctica: 2026 es el único año en el que se puede ensayar sin consecuencias. La emisión con VeriFactu es voluntaria hasta que sea exigible, así que puedes coger un cliente dispuesto, hacer el cambio entero con él y quedarte con el guion. La segunda vez cuesta la mitad de tiempo y la décima ya es un procedimiento del despacho. Si dejas todo para el otoño de 2026, la primera oleada te va a coger con la agenda cerrada y los proveedores de software saturados.
¿Vosotros también facturáis a la asesoría o al cliente final?+
Al que decidamos entre los dos. Hay despachos que prefieren quedarse fuera de la relación económica y sólo presentar; otros quieren facturar ellos el proyecto y llevarlo como servicio propio. Las dos fórmulas nos valen y las condiciones concretas de cada una están en el programa de colaboración que estamos cerrando. Mientras tanto, lo que no cambia es la mecánica del trabajo: análisis previo antes de presupuestar, presupuesto cerrado por escrito y ninguna sorpresa a mitad de camino.
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¿Hablamos de tu cartera?

Cuéntanos cuántos clientes llevas, cuántos son sociedades y con qué programas facturan. Te decimos qué expedientes se resuelven solos, cuáles necesitan proyecto y cómo repartir el trabajo entre 2026 y las dos fechas de 2027.

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